En febrero del 2000 mientras paseaba por la Conca de Meià (La Noguera, Catalunya), encontré el cráneo de un animal y un nido. Los recogí y así empezó este proyecto. En todos estos años he ido encontrando más y siempre he repetido lo mismo: recogerlos e intentar entender porqué cuando algo se esta acabando y lo hacemos nuestro, aparece el recuerdo como territorio de supervivencia.
