SPONDYLUS

2018 – 2019 con Carme García Parra

“El mar amaneció rojo. Eran ellos, los mensajeros de los dioses. Nadie se atrevió a tocarlos, llamaron a los sacerdotes para que los recogieran. Los spondylus traían buenas y malas noticias. Las fuerzas de la lluvia y del mar no tardarían en desatarse. Muerte por su virulencia. Vida por el agua que fecundaría sus campos. Lo mejor era que ellos se quedaban, lo más preciado, lo más hermoso de su mundo”.

Pero eso fue hace muchas lunas. Ahora venimos a este lugar para adquirir los frutos del mar. Empezamos eligiendo un pez. El vendedor lo levanta con las dos manos, como si fuera una ofrenda a los dioses, nos lo muestra, lo aceptamos. Él con cuidado lo tiende en el ara ceremonial y lo sacrifica, lo abre, lo prepara para que pueda formar parte de nosotros, para que el agua del mar y su sangre de pez se mezcle con la nuestra y así nos de vida.

Hubo un tiempo, en otra cultura, que una criatura marina sublimó el ritual humano de la alimentación y se convirtió en el enviado de los dioses, los incas lo llamaban mullu, nosotros lo conocemos como spondylus. Su color escarlata en el fondo del mar anunciaba la corriente del Niño, era el indicador, el augurio de lo que iba a pasar. Era la palabra de los dioses y además su regalo más preciado, su alimento divino.

En la cultura Chimú aquella concha roja con apófisis puntiagudas, no era solo un bien material. Era dios. El tener uno confería a quien lo poseía un elevado estatus social y espiritual. Cuando los conquistadores descubrieron la importancia que estos moluscos tenían para los incas recogieron muchos del fondo del mar ayudados por sus hombres y sus naves. Se los cambiaron por oro despreciando su significado y pensando que estaban haciendo un gran negocio. Los indígenas tampoco entendieron ese trueque y se rieron de esos hombres que querían cambiar los regalos de sus dioses por simples metales amarillos. Así se fue acabando el oro y el mensaje sagrado de los spondylus.

Hoy presentamos esta obra para recuperar ese sentido porque el arte es también un trueque espiritual. Queremos dar imágenes, volúmenes, palabras, ideas a la gente que va a cambiar monedas por criaturas del mar que han sido libres y hermosas, para que cuando absorban su esencia puedan ser pez, alga, spondylus, y así se produzca el gran intercambio. La fusión absoluta con todo lo creado.

Carme García Parra